Suenan los grillos

Después de tantas existencias, tantos pactos, la venda, porfin, cayó de sus ojos, cuchillo que, en su forja, había estado presente el padre de todos los dioses. Haciendo presencia la lealtad, el honor y la verdad, donde la luz y la obscuridad apadrinaron y otorgaron sus dones de regalo, para que no cualquier mortal pudiera empuñarla. Cuchillo sin par, y mucho menos comparativo a las charrascas disponibles a montones.
Sus ojos rojos observaron con atención la escena, los grillos ya habían cantado al unísono haciéndola despertar. Agitó sus alas y el cuchillo volvió al sayal, que su padre y sus guardianes recogieron para custodiarlo de nuevo.
No fue la condena medicamentosa,  fue la falta de lealtad, verdad y decisión.
Fueron estos los que cerraron la puerta.

Al alejarse solo se escuchaban los chillidos y gruñidos de las gorgonas, arpías y lamias que le rodeaban. Estaba bien, estaba donde quería estar.
Dio la vuelta, caminó con paso firme, ya era momento de trascender , los grillos. Lo habían anunciado las filas que aguardaban, hicieron sonar las trompetas, atentos a todos sus movimientos. ¡Estaban dispuestos a morir junto a ella en batalla! Y morir por ella, para protegerla en la batalla.
Desenfundó su espada y se alejó en el horizonte, seguida por miles de alas.
El momento del combate ha llegado.

Betty 💋

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